sábado, 5 de marzo de 2011

RIESGOS PSICOSOCIALES EN LAS POLICÍAS LOCALES

En la profesión de Policía, los trabajadores deben hacer frente a intensos y diversos riesgos. Los profesionales que integran estos cuerpos deben asumir riesgos inherentes a la naturaleza misma de los trabajos que realizan, dado las funciones que tienen encomendadas. La propia Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad reconoce, "el riesgo que comporta su misión". Y por ello, los policías son dotados de especiales equipos de protección entre los que destacan el arma de fuego, defensa, grilletes y, en ocasiones, chalecos antibalas o sprays de defensa personal.

Los vehículos policiales son dotados en ocasiones también de mamparas de protección, si bien es un elemento poco frecuente en las policías locales, lo que supone un grave riesgo en los casos de traslados de detenidos. Sin embargo, la elección de herramientas de trabajo y elementos de protección no responde siempre a los adecuados criterios de seguridad. Por todo lo expuesto anteriormente, en el estudio de los riesgos laborales a los que se ve sometido el policía suelen considerarse de forma prioritaria aquellos que derivan de sus funciones y generalmente, los de orden físico. Unido al factor de peligrosidad, no puede dejar de tenerse en cuenta también otro factor de importancia inherente al trabajo policial, como es el de la penosidad que implica el trabajo en exteriores y que supone la exposición a agentes tóxicos como la polución y el ruido, además de la propia exposición a las condiciones climatológicas.

El Policía es también un trabajador que en el desempeño de su trabajo diario está expuesto, como el resto de los trabajadores, a otros numerosos riesgos laborales que no suelen ser tan tenidos en cuenta. El trabajo policial no sólo se desarrolla en espacios abiertos, sino también en las dependencias policiales, que en muchas ocasiones presentan graves deficiencias en múltiples aspectos: espacio disponible, higiene, limpieza, falta de confort térmico, falta de ventilación, mal estado de la iluminación… sobre todo en los espacios interiores no destinados a la atención del público, pero que usan los trabajadores.

Los equipos informáticos y el mobiliario de trabajo tampoco son los adecuados en muchas ocasiones, llegando a contravenir todas las recomendaciones ergonómicas existentes. También son frecuentes las quejas sobre el estado de limpieza de los vehículos policiales en los que transcurre gran parte de la jornada laboral.
Los problemas por la mala dotación de medios es una de las quejas más frecuentes entre los policías.

Por otro lado, el Policía, al igual que otros profesionales que tratan con colectivos de riesgo, está expuesto a enfermedades infecciosas. En este sentido, son muchos los que toman la precaución de vacunarse contra ciertas enfermedades y usar los correspondientes medios preventivos.

Pero existen también otros riesgos que suelen pasar desapercibidos y que afectan gravemente a su salud, provenientes de dimensiones psicosociales. El impacto negativo de todos estos factores en la salud de los policías está fuera de toda duda y está demostrada la existencia de importantes consecuencias psicosociológicas como el estrés, el burnout o el acoso laboral, que se producen a consecuencia de diversos factores.

RIESGOS PSICOSOCIALES EN LA POLICÍA LOCAL

Tal y como señala Diego Torrente, "colectiva e individualmente, el riesgo siempre está presente en la Policía dado que trabaja con la violencia. El riesgo afecta a sus miembros y a través de éstos a la organización. El riesgo a la muerte es lo más difícil de justificar para una organización y la amenaza de forma grave. Estadísticamente los policías no son de las profesiones con más muertos, sin embargo es una profesión peligrosa". En cualquier caso, la siniestralidad es baja. Sin embargo, sí que son preocupantes los datos que muestran todos los estudios en cuanto a otros riesgos que suelen pasar desapercibidos y afectan gravemente a la salud física y psicológica de los policías, provenientes de dimensiones psicosociales.

EXIGENCIAS PSICOLÓGICAS

Para el estudio de las exigencias psicológicas del trabajo policial analizaremos cuatro tipologías diferentes de exigencias a las que el policía debe hacer frente: exigencias cuantitativas, que hacen referencia a la cantidad de trabajo que debe realizar; exigencias cognitivas, que implican dificultades en la toma de decisiones y la necesidad de manejar diferentes conocimientos; exigencias emocionales, que son aquellas que afectan directamente a las emociones y sentimientos que experimenta la persona y que como trabajador debe procurar mantener al margen, y por último, exigencias sensoriales, referidas a la implicación de los diferentes sentidos.

Exigencias psicológicas cuantitativas

El trabajo policial tiene una característica esencial y es que, como explica Diego Torrente, "se pasa en cuestión de segundos de situaciones de rutina o de inactividad a situaciones de gran tensión e incertidumbre".

Cualquiera de las situaciones representa una situación de riesgo para la salud. La urgencia de sus actuaciones para evitar lesiones y/o daños, y la responsabilidad que se deriva de su capacidad y decisión para hacer frente a situaciones en las que deben decidir en segundos cómo responder, son una fuente de estrés de primer orden. Pero, por otro lado, las actividades rutinarias de patrullaje o vigilancia también pueden representar un riesgo.

Exigencias psicológicas cognitivas

El trabajo de policía no es fácil. Para el desarrollo de sus funciones deben tener suficientes conocimientos jurídicos, sociales, técnicos… y precisa una constante actualización, sobre todo en lo que a procedimientos de actuación y legislación se refiere.

Un aspecto a destacar es que, por lo general, las decisiones que toma en su trabajo no pueden venir dadas tras un largo estudio y meditación de los casos ante los que se enfrenta, como puede hacer un abogado o un juez, sino que sus decisiones deben tomarse en cuestión de segundos.

Por otro lado, el ciudadano ve en el policía una fuente de información y espera de él respuestas a multitud de temas relacionados unos con sus funciones, pero otros con áreas de la actividad municipal que nada tienen que ver con él. La necesidad de manejar conocimientos que deben estar permanentemente actualizados y la responsabilidad que implican sus acciones suponen también una fuente de estrés destacada.

Y, a pesar de que las administraciones procuran dar una formación profesional y permanente al policía, la realidad es que en la mayoría de las ocasiones las carencias de personal, los turnos de trabajo y otras circunstancias hacen que no todos los policías acudan a los cursos de formación o perfeccionamiento que se ofrecen.

Exigencias psicológicas emocionales

La exigencia de esconder las emociones está muy presente en el trabajo policial. Los sentimientos que en un momento dado puedan surgir en el policía, frente a determinadas personas o determinadas acciones, son escondidos en función de un sentido de la profesionalidad basado en una pretendida imparcialidad total y objetividad de toda actuación.Y sobre todo, sus sentimientos son ocultados en aquellas actuaciones profesionales donde más profundas emociones puedan aparecer, como accidentes de tráfico con heridos o muertos, agresiones con resultado de lesiones y/o muertes, violencia de género, maltrato infantil, o enfrentamientos con violencia verbal o física contra ellos…

Exigencias psicológicas sensoriales

La imprevisibilidad de las situaciones a las que tiene que enfrentarse el policía exige de él un permanente estado de alerta y de atención a cualquier situación que pueda aparecer. De un estado de tranquilidad total puede pasarse a uno de máxima actividad o máximo riesgo, en cuestión de segundos.

Por otro lado, de una extrema atención depende el que un servicio de patrulla pueda detectar hechos que de otro modo pasarían desapercibidos. La propia normativa así lo reconoce.
 
FUENTE: COPSLOCALES

No hay comentarios: